Con el crecimiento de las nuevas tecnologías de la comunicación (TICs), se fueron creando nuevas formas de vincularse sexoafectivamente con un otre, en este sentido, la práctica del sexting ha aumentado entre jóvenes y adultes a nivel mundial.


El sexting es el intercambio de mensajes, fotos y vídeos eróticos o sexuales,
con el consentimiento de las dos partes que intercambian ese material.

Pero ¿Qué pasa si no hay consentimiento?

Esta semana nos conmocionó el caso de una joven de España que se suicidió tras ser víctima de la difusión de un video íntimo en la empresa de la que formaba parte. Según informó elmundo.es, el vídeo llegó a un grupo de Whastapp en el que estaban 20 trabajadores. Era un chat en el que estos compañeros se gestionaban los horarios de trabajo y los diferentes turnos y varios de estos empleados compartieron la grabación, que se extendió hasta unos 200.

Lejos de ser un caso aislado, la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento se vuelve cada vez más común y en este sentido, la legislación española actualizó su código penal en 2015 y lo consideró delito: “la divulgación no autorizada de imágenes o grabaciones íntimas, que tendrá una pena de seis meses a un año de prisión.”

Hay innumerables casos de mujeres que han sufrido extorsión, acoso, humillaciones por la propagación de contenido íntimo en redes sociales sin su consentimiento. Si hacemos memoria, seguramente conocemos algún caso de nuestro círculo cercano que pasó por esa situación o tuvo miedo de que le pasase.

El machismo ha encontrado una nueva forma de control, humillación y vejación de las mujeres y a diferencia de lo que sucede en España, en nuestro país no hay mecanismos efectivos para exigir que se retire la información y para cuando se logra, ya está descontrolada, y se encuentra en múltiples grupos de WhatsApp, en páginas de Facebook y afines y no está tipificado excepto en la Ciudad de Buenos Aires.

En la Ciudad de Buenos Aires, la modificación de la Ley Nº 6128 establece que de ahora en más, la difusión de imágenes íntimas y la suplantación de la identidad digital puedan recibir sanciones: desde una multa hasta diez días de arresto serán las consecuencias para quienes sean considerados responsables de incumplir la ley. (2018)

En este sentido, Belén La Froscia, abogada a cargo del Departamento de Investigaciones y Consultoría de la Fundación Activismo Feminista Digital expresó: “No tenemos herramientas legales porque la difusión no consentida de material íntimo no está penada, ahora, sólo en CABA son contravenciones pero no delito. Esto tiene que ver también porque lo que es violencia digital no se encuentra enmarcada en la Ley protección integral contra las mujeres”

Ley 26.485: Ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales (2009)

Más allá de la legislación vigente (o la falta de ella), hay que trabajar en el cambio de las estructuras patriarcales en las que los varones se sienten libres de humillar a las mujeres. El año pasado, la Fundación AVON sacó una serie de spots para concientizar sobre los diferentes tipos de violencias hacia la mujer, uno de ellos era sobre violencia digital.

¡Si no tenés su consentimiento, no la difundas!

¿Cuántas veces escuchamos “Que no hagan videos, si saben que se pueden filtrar”? cada vez que apareció el video de alguna mujer famosa en un contexto de íntimidad, Silvina Luna, Florencia Peña, tan solo por poner algún ejemplo, la culpa recayó en ellas por tener una sexualidad libre y no en quién difundió los videos.

Y es que cuando difunden sin consentimiento una imagen íntima no sólo están humillando a esa mujer en particular, están buscando disciplinarnos a todas, dejar en claro que nosotras no podemos ser libres ni tener una sexualidad plena.

Si el Estado no nos cuida: Autodefensa digital feminista

Como vinimos hablando, las nuevas tecnologías facilitan nuestras comunicaciones y abren nuevos espacios de encuentro y expresión. Cada vez más encontramos en las redes sociales y ciberespacio un lugar dónde reivindicar nuestros derechos pero también de reproducción de las violencias de género que vivimos cotidianamente en el espacio físico: Por el solo hecho de ser mujeres, podemos sufrir ciberacoso, vigilancia, el engaño de hombres adultos hacia niñas (grooming), la publicación de imágenes o videos íntimos sin consentimiento, entre otros. ¿Cómo hacemos para cuidarnos entre nosotras?

Aprender a usar las herramientas de seguridad y privacidad: Si bien las redes sociales son perfectibles, estas poseen algunas herramientas de seguridad que se pueden implementar. Una muy importante es la doble autenticación: ¿qué significa esto? Que cada vez que se intente abrir el mail o redes sociales en un dispositivo nuevo, pedirá la clave y un código que llega al celular personal. Esto reduce el riesgo de hackeos.

Sexting seguro: Sobre esto, la abogada La Froscia también se manisfestó: “No recomendamos que dejen de hacerlo porque si es placer de cada une, nos parece bien que se continúe, lo que sí recomendamos es que se usen aplicaciones que no tengan acceso a servidor, en esa línea, solemos recomendar Signal, porque en primer lugar, los mensajes no quedan en el servidor ni celular sino en la app, y en segundo lugar, se puede establecer tiempo de borrado de mensajes a partir de ser visto por la otra persona y en el caso de imagenes o videos, no quedan guardados en la galería de la aplicación.

Wifi Público: Cuando estas usando una red de wifi, cualquier persona que esta en esa red de wifi puede ver tu trafico de web (aún en una red protegida con contraseñas). Para evitar cualquier vulneración conviene deshabilitar el wifi en tu teléfono cuando no se esté utilizando.

Navegación privada: Lxs desarrolladorxs de Firefox, Mozilla, tienen una larga trayectoria de protección de los derechos de sus usuarixs, y mantienen una larga lucha para que internet siga siendo libre y abierta. Con otros navegadores, tu actividad se vigila y almacena por la empresa dueña. Recomiendo el uso de navegador Firefox para proteger tu información.

Búsquedas sin trackeo: En el mismo sentido, se recomienda el uso del buscador Duck Duck Go, Su filosofía hace hincapié en la privacidad y en no registrar la información del usuario.

No hay que abandonar estos espacios, tenemos que construir herramientas feministas para transitarlos.